jueves, noviembre 29

Promesas

Nosotros íbamos a tener una hija, me lo prometiste.
Prometiste que sería pelirroja como yo, que tendría tu color de ojos y se llamaría Amalia Jesús. 
Me dijiste que íbamos a vivir en una casa grande, con ventanales amplios por donde entraría la luz del sol, un patio amplio con perros correteando por ahí.
Me prometiste que íbamos a ser felices, juntos para siempre, amándonos.
Prometías que nos casaríamos y que sería la novia más feliz sobre la tierra.
Me dijiste que nada nunca nos separaría, porque nuestro amor era más fuerte.
Me prometiste que nunca te irías.



Ha pasado el tiempo y ya no estás. Nada de esto existe. ¿O acaso soy yo quien dejó de existir?

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