viernes, septiembre 28

Me gustas

Me gustas, pero no cuando callas, sino cuando hablas. Me gustas cuando tu voz suave se posa como una mariposa sobre mis manos y la distancia queda callada en burbujas de jabón. 
Recuerdo esas mañanas tristes y suaves de otoño en las laderas del cerro en Los Sauces. La lluvia había lavado la suavidad arcillosa de la tierra y nosotros allí sentados contemplábamos el amanecer. Las botellas vacías tintineaban con el viento y las colillas de cigarro se esparcían por la hierba. 
Recuerdo que me tomaste de la mano o yo te la tomé a ti, la verdad es que no estoy segura, la cantidad de alcohol que había en mi sangre no me permite tener claro ese momento. Pero si recuerdo con extrema claridad ese beso, quizás un poco sucio, quizás demasiado pasado en esa mañana. 
Recuerdo y escribo estas palabras con la angustia pegada en mi garganta y las lágrimas caen como suicidas. Esa noche, esa mañana, bebimos porque te ibas, porque yo me iba. Cada uno remontaba su vida para cumplir nuestros proyectos. Y ahora vuelvo la cabeza hacia el pasado y comparo nuestras historias, nunca nos debimos haber separado. Ninguno de nosotros cumplió con los sueños que habíamos forjado en las tardes de conversación en las bancas de la plaza. Ambos nos cambiamos mil y una vez de profesión, hasta acabar siendo eruditos de la nada. 
Sin embargo, recuerdo ese momento cual fuera ayer. Tu te ibas, yo me iba. 

martes, septiembre 25

A. Sebastián.

Sucede que A. Sebastián se fue al extranjero. Se fue en mayo de 2008 a Asutralia. Se fue a Australia y no supe nada más de él.
A. Sebastián era mi compañero de primaria. Lo conocí el año 1994, marzo. Ambos teníamos 5 años. Desde ese primer día que fuimos inseparables. Curiosa coincidencia, te sentaron a mi lado por ser desordenado y yo muy quieta. Congeniamos, conversábamos, fuimos creciendo juntos. 
Recuerdo que a los 6 años nos hicimos una promesa: cuando fuéramos grandes nos íbamos a casar. 
Es claro que unos años más tarde, te enamoraste de una niña bonita, que yo detestaba solamente de celos.
Recuerdo cuando cumpliste 15 años y te celebramos en esa disco de moda, cuando tomé el micrófono para dedicarte una canción y tu corrías a abrazarme.
Recuerdo, A. Sebastián, nuestra primera vez juntos, tomamos esa decisión de conocer el sexo por primera vez y sin querer nos enamoramos. 
No era de extrañar, ya que por mucho tiempo dormimos juntos, por mucho tiempo salía desnuda de la ducha y como si fueramos hermanos la confianza fluía.
A. Sebastián se fue al entranjero. Se fue en mayo de 2008 a Australia.
A. Sebastián era mi compañero de primaria. Y yo le quería. Él me quería y desde entonces que no supe nada más de él. Mañana tengo vuelo a Australia. Mañana es marzo de 1994 y conoceré a A. Sebastián.

miércoles, septiembre 19

Conjugación del verbo Amar.

Yo te amaba. Tu me amabas. Ellos amaban como nos amábamos. Ustedes amaban como nos amábamos. Pero ya no me amas, ni yo te amo, ni ellos aman como nos amábamos, ni ustedes aman como nos amábamos. 
Ahora amo el amor que nos teníamos, anhelo el amor de amarnos, de amarte sin amarnos, de amarnos sin amarse. 
Sueño con amores amados, con amantes amándose. Amados muriéndose de amor. Amor muriéndose en los amantes.
Amantes jugando a ser amados, sin amor, sin amados, sin amarse.
Amé amarte, amantes amados, amándose. Amarán, sin lugar a dudas, como nos amábamos, como nos amaremos en el fragor de nuestros sueños. Y sin embargo, nosotros, ya no nos amamos.